Hace ya algunos años y mientras me encontraba haciendo un curso la mayor parte de los profesores derivaban sus enseñanzas hacia lo denominado como “la resolución de problemas”.
Esta teoría venía a decir que detectado un problema si no se resolvía como poco se enquistaba y hacia peligrar el funcionamiento del grupo o de la organización, siendo lo más común que el problema se agravase con las consecuencias que ello podía acarrear: mal funcionamiento, desmotivación, falta de confianza en responsables de organización, e incluso desviaciones de la lealtad hacia otros sectores o personas en los que los subordinados buscaban la resolución del problema.
Un problema cuanto más grave es más posibles soluciones puede presentar. Esas posibles soluciones es conveniente que se estudien en grupo planteándolas en público y mediante el consenso encontrar la más conveniente.
Por el contrario un problema simple no necesita del estudio y de la deliberación del grupo pero siempre es aconsejable contar con otras opiniones.
Igualmente se puede plantear un problema y a la vez la posible solución teniendo ambos, problema y solución, un denominador común: la suma sencillez.
Pero las soluciones a los problemas no pueden ni deben ser llevadas adelante por todos los componentes del grupo. Por supuesto, y sobre todo en el caso de problemas graves, todos esos componentes deberán colaborar en la resolución pero siguiendo las pautas marcadas por el responsable del grupo u organización. Y es ese responsable el que deberá adoptar la iniciativa en la resolución del problema, y más cuando nos encontramos en una organización jerarquizada como es la Policía.
De no adoptarse soluciones y como se ha plasmado, los problemas se enquistarán o se agravarán. Un problema no tiene como solución el tiempo (el problema es problema hasta que deja de serlo). De nada valdrán paños calientes, capotazos o derivar la responsabilidad en otros, y mucho menos cuando esos otros son subordinados. En estos casos el problema perdurará o rebrotará con más virulencia. Y no será extraño el ver como al problema “A” se le suma después el “B”, luego el “C” y así sucesivamente, convirtiéndose el funcionamiento de la organización en un auténtico caos donde cada uno mirará por sus propios intereses sin importarle lo más mínimo la/s persona/s que tenga al lado o los fines que persigue la organización. El egoísmo y el egocentrismo darán al traste con todos los proyectos. Lo único importante es el “YO” y siempre “YO”. Pero hasta los personajes más importantes y representativos de los mencionados defectos, como pudieron ser los emperadores romanos, cayeron víctimas de sus condiciones personales.
El mando no debe sólo serlo sino ejercerlo, pero no con autoritarismo, tampoco con paternalismo, sino como responsable del grupo. Al ascender en los puestos de mando de la organización se adquiere una mayor responsabilidad, entendiendo como tal el trabajo de representar a un grupo de personas que trabajan en un mismo sentido, en nuestro caso en el mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y con ello en hacer una ciudad más habitable. La solución para ello, que no es otra cosa que un problema, es un trabajo bien hecho, cada uno en la esfera de sus competencias y afrontar los problemas tal como van surgiendo adoptando las soluciones más convenientes en cada momento.
Podremos equivocarnos al intentar solucionar un problema, pero ello entra dentro de la condición humana, al igual que el rectificar. Si alguien ve defectos en esto, el errar y el rectificar, es que es muy corto de miras, es la típica persona que cuando señalas la Luna mira a la punta del dedo.
Desde que pertenezco a la Policía he conocido a muchos mandos. Unos eran auténticos torpes, con ninguna o escasa preparación, pero con una gran virtud: solucionaban problemas. Otros en cambio tenían carreras universitarias, pero eran incapaces de solucionar los problemas que se iban presentando. Quizás si que utilizaban su cerebro para dar salida a “grandes y elocuentes” problemas, pero cuando un subordinado acudía a ellos con “su” problema, aunque le escuchaban, enseguida lo tiraban al “cajón del olvido” y el problema persistía, al menos para ese compañero de escalafón inferior que lo había presentado y que, al menos para él, dicho problema tenía importancia.
Está claro que los “grandes jefes indios” no están para solucionar los problemas “domésticos” del último piel roja de la tribu, pero sí que tienen que escuchar al hechicero de la misma y entre unos y otros dar con la solución y con la satisfacción de ese guerrero que después tendrá que partirse la cara con las tropas del General Custer, porque de no hacerlo muy posiblemente que el piel roja diga… que disparen las flechas el Gran Jefe, el hechicero, Manitú y su pm, porque lo que es yo….
Un blog dedicado al trabajo policial y más concretamente al de la Policía Local
jueves, octubre 26, 2006
Más de lo mismo
Cada vez que leo noticias como la que viene a continuación, publicada en el ABC de Sevilla el 25/10/06, me da que pensar...
Hace unos días un compañero me decía... "el éxito de unos es el fracaso de otros" y creo que el Grupo Giralda de la PL Sevilla debe de estar obteniendo sonoros éxitos dejando con el culito al aire a ciertos personajillos primos hermanos. Sí, esos que son como el perro del hortelano que ni comía ni dejaba comer. Y a la vista está todo lo relacionado en Valencia con documentoscopia y con el top manta.
Pero aún pienso más... ¿qué ocurriría si en un momento dado todas las PL's de España se unieran y dijeran hasta aquí hemos llegado?. Que vayan a detener Paco y sus hombres (o ya puestos jueces y fiscales). ¿Os imagináis que cada vez que se produjera un detenido llamáramos a una dotación del CNP o de la GC?. La verdad es que el cuerpo (mi cuerpo serrano, no el otro) me pide guerra.
Por cierto... alguien prometió hace dos años y medio, mes arriba mes abajo, una reforma de la LOFCS, Ley Orgánica que lleva 20 años sin reformarse (debe de ser la decana de las leyes), y a ese alguien apenas le queda un año y medio para cumplir su promesa. Así que, y nunca mejor dicho, Zapatero a tus zapatos. O se arreglan los zapatos o las Policías Locales ante los desprecios que reciben de sus primos hermanos llegará un día que dirán que paren el tren que nos bajamos.
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Las funciones de cada cuerpo enfrenta a la Policía Local con la Nacional
JOSÉ L. GARCÍA / A. E.Y. SEVILLA
El Grupo Giralda de la Policía Local y los cometidos que le son propios -o impropios, según la fuente que se utilice- ha destapado una vez más la caja de los truenos en lo que concierne a las competencias reales de este cuerpo municipal y las que, efectivamente, viene realizando, que se situarían «al margen de lo que le marca la Ley de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado», según se apostilla desde el Cuerpo Nacional de Policía, cuyos portavoces, ya sean oficiales o sindicales, han reclamado en los últimos meses una reordenación clara de los cometidos de la Policía Local, «de manera de dejen las investigaciones para quienes efectivamente están determinados para ello, que son los miembros del Cuerpo Nacional de Policía».
La polémica no es nueva y de hecho se recrudece con cierta periodicidad, «que casualmente coincide con el momento en que la Policía Local tiene que renovar los permisos para que alrededor de ciento sesenta de ellos vistan de paisano», señala una fuente del Cuerpo Nacional de Policía.
Vuelta a sus orígenes
Parte de esos policías locales de paisano son, precisamente, los que integran el Grupo Giralda, desde el que se asegura que dejará de patrullar el barrio de Santa Cruz para dedicarse a la venta ambulante, «algo que ya se les ha dicho, aunque no hay papeles», afirma Manuel Bustelo, representante del Sindicato de la Policía Local.
Planteada la premisa, la polémica está servida. De hecho, lo que se ha comunicado a los mandos de la Policía Local es que los integrantes del Grupo Giralda deben limitarse a la función para la que fue creada esta unidad en tiempos de Soledad Becerril como alcaldesa, cometidos que no son otros que vigilar la venta ambulante en la zona turística de Sevilla y evitar el acoso a los turistas por parte de vendedoras de flores y echadoras de buena ventura, por ejemplo. «Distinto es que intervengan cuando presencien un delito flagrante. Ahí sí tienen que actuar porque es su obligación, como lo sería de cualquier ciudadano», apunta un portavoz policial.
No es la primera vez que, apelando a estos cometidos primitivos, desde el Cuerpo Nacional de Policía se recrimina a la Policía Local haber sobrepasado los límites establecidos e incluso haber echado abajo investigaciones importantes. Es más, incluso se recuerda cómo, por ejemplo, una de las intervenciones de la Policía Local sobre una presunta organización de trucaje de cuentakilómetros de coches -presentada a bombo y platillo por el delegado de Gobernación, Francisco Fernández- acabó en manos de la Guardia Civil por orden judicial «porque no había por donde coger aquella investigación, que aún colea y puede dar más de un dolor de cabeza», o cómo el último herido del Grupo Giralda lo fue en las Tres Mil Viviendas, «una zona muy alejada del centro histórico», apunta una fuente policial, que critica, por contra, situaciones como la que se está dando actualmente en Los Remedios, donde hay levantado un asentamiento de rumanos que al estar legalmente en España son competencia de la Policía Local «lo mismo que lo es la quema de contenedores o papeleras, porque eso es mobiliario urbano».
Quejas desde Santa Cruz
Mientras la polémica arrecia, los vecinos del Barrio de Santa Cruz expresaron ayer su preocupación y temor ante el supuesto cambio de cometido del Grupo Giralda de la Policía Local. La portavoz de esta asociación vecinal, Cecilia Lora, dijo a este respecto que este grupo ha hecho un buen papel en el barrio, aquejado de continuos episodios de pequeños robos, principalmente por el método del tirón, de los que suelen ser víctimas los turistas que visitan la zona. «A los vecinos -agregó- nos horroriza la idea de que nos quiten al Grupo Giralda, especialmente después de que ya nos han quitado del barrio la comisaría del Patio de Banderas».
Cecilia Lora ha recibido también las quejas de los hosteleros del Barrio de Santa Cruz, que están dispuestos a sumarse a los vecinos si es necesario realizar movilizaciones en defensa de la actuación del Grupo Giralda.
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Hace unos días un compañero me decía... "el éxito de unos es el fracaso de otros" y creo que el Grupo Giralda de la PL Sevilla debe de estar obteniendo sonoros éxitos dejando con el culito al aire a ciertos personajillos primos hermanos. Sí, esos que son como el perro del hortelano que ni comía ni dejaba comer. Y a la vista está todo lo relacionado en Valencia con documentoscopia y con el top manta.
Pero aún pienso más... ¿qué ocurriría si en un momento dado todas las PL's de España se unieran y dijeran hasta aquí hemos llegado?. Que vayan a detener Paco y sus hombres (o ya puestos jueces y fiscales). ¿Os imagináis que cada vez que se produjera un detenido llamáramos a una dotación del CNP o de la GC?. La verdad es que el cuerpo (mi cuerpo serrano, no el otro) me pide guerra.
Por cierto... alguien prometió hace dos años y medio, mes arriba mes abajo, una reforma de la LOFCS, Ley Orgánica que lleva 20 años sin reformarse (debe de ser la decana de las leyes), y a ese alguien apenas le queda un año y medio para cumplir su promesa. Así que, y nunca mejor dicho, Zapatero a tus zapatos. O se arreglan los zapatos o las Policías Locales ante los desprecios que reciben de sus primos hermanos llegará un día que dirán que paren el tren que nos bajamos.
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Las funciones de cada cuerpo enfrenta a la Policía Local con la Nacional
JOSÉ L. GARCÍA / A. E.Y. SEVILLA
El Grupo Giralda de la Policía Local y los cometidos que le son propios -o impropios, según la fuente que se utilice- ha destapado una vez más la caja de los truenos en lo que concierne a las competencias reales de este cuerpo municipal y las que, efectivamente, viene realizando, que se situarían «al margen de lo que le marca la Ley de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado», según se apostilla desde el Cuerpo Nacional de Policía, cuyos portavoces, ya sean oficiales o sindicales, han reclamado en los últimos meses una reordenación clara de los cometidos de la Policía Local, «de manera de dejen las investigaciones para quienes efectivamente están determinados para ello, que son los miembros del Cuerpo Nacional de Policía».
La polémica no es nueva y de hecho se recrudece con cierta periodicidad, «que casualmente coincide con el momento en que la Policía Local tiene que renovar los permisos para que alrededor de ciento sesenta de ellos vistan de paisano», señala una fuente del Cuerpo Nacional de Policía.
Vuelta a sus orígenes
Parte de esos policías locales de paisano son, precisamente, los que integran el Grupo Giralda, desde el que se asegura que dejará de patrullar el barrio de Santa Cruz para dedicarse a la venta ambulante, «algo que ya se les ha dicho, aunque no hay papeles», afirma Manuel Bustelo, representante del Sindicato de la Policía Local.
Planteada la premisa, la polémica está servida. De hecho, lo que se ha comunicado a los mandos de la Policía Local es que los integrantes del Grupo Giralda deben limitarse a la función para la que fue creada esta unidad en tiempos de Soledad Becerril como alcaldesa, cometidos que no son otros que vigilar la venta ambulante en la zona turística de Sevilla y evitar el acoso a los turistas por parte de vendedoras de flores y echadoras de buena ventura, por ejemplo. «Distinto es que intervengan cuando presencien un delito flagrante. Ahí sí tienen que actuar porque es su obligación, como lo sería de cualquier ciudadano», apunta un portavoz policial.
No es la primera vez que, apelando a estos cometidos primitivos, desde el Cuerpo Nacional de Policía se recrimina a la Policía Local haber sobrepasado los límites establecidos e incluso haber echado abajo investigaciones importantes. Es más, incluso se recuerda cómo, por ejemplo, una de las intervenciones de la Policía Local sobre una presunta organización de trucaje de cuentakilómetros de coches -presentada a bombo y platillo por el delegado de Gobernación, Francisco Fernández- acabó en manos de la Guardia Civil por orden judicial «porque no había por donde coger aquella investigación, que aún colea y puede dar más de un dolor de cabeza», o cómo el último herido del Grupo Giralda lo fue en las Tres Mil Viviendas, «una zona muy alejada del centro histórico», apunta una fuente policial, que critica, por contra, situaciones como la que se está dando actualmente en Los Remedios, donde hay levantado un asentamiento de rumanos que al estar legalmente en España son competencia de la Policía Local «lo mismo que lo es la quema de contenedores o papeleras, porque eso es mobiliario urbano».
Quejas desde Santa Cruz
Mientras la polémica arrecia, los vecinos del Barrio de Santa Cruz expresaron ayer su preocupación y temor ante el supuesto cambio de cometido del Grupo Giralda de la Policía Local. La portavoz de esta asociación vecinal, Cecilia Lora, dijo a este respecto que este grupo ha hecho un buen papel en el barrio, aquejado de continuos episodios de pequeños robos, principalmente por el método del tirón, de los que suelen ser víctimas los turistas que visitan la zona. «A los vecinos -agregó- nos horroriza la idea de que nos quiten al Grupo Giralda, especialmente después de que ya nos han quitado del barrio la comisaría del Patio de Banderas».
Cecilia Lora ha recibido también las quejas de los hosteleros del Barrio de Santa Cruz, que están dispuestos a sumarse a los vecinos si es necesario realizar movilizaciones en defensa de la actuación del Grupo Giralda.
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