sábado, noviembre 11, 2006

¿Angeles o demonios?

Llevamos unos años en los que no dejan de sorprendernos noticias relacionadas con el mundo de la educación y que hablan de agresiones a docentes. Agresiones llevadas a cabo tanto por alumnos como por padres de los mismos.

Una de las últimas la pudimos ver en los telediarios de todas las cadenas de TV, siendo testigos de cómo un chaval de 15 años le arreaba “la del pulpo” a un profesor que momentos antes lo había sorprendido fumando en el interior de un aula. La “artífice” de la grabación no era otra que una niña que acompañaba al “fumeta” en su visita al colegio, y que, en teoría, grababa la escena para tener una prueba de que el agresor había sido el profesor siendo aquel la desconsolada víctima.

Pero las imágenes no dejaban lugar a dudas. El profesor recibía de lo lindo y tenía que escapar a duras penas del “valiente” muchacho.

Aunque por si quedan dudas analicemos la situación:
  1. Chaval de 15 años sin escolarizar.
  2. Se introduce sin permiso en un Instituto no siendo alumno del mismo.
  3. Utiliza un aula vacía junto a una chica que si que es alumna. Se supone que no tienen autorización para ello.
  4. Fuman en el interior de un Centro docente.
  5. Al ser sorprendidos por un profesor y requerirles éste para que le entregue el paquete de tabaco la emprende a golpes con él.
  6. La niña graba la agresión en su teléfono móvil y después se niega a entregarlo cuando es requerida para ello tanto por la dirección del Centro como por la Policía.
  7. La dirección del Instituto decide expulsar durante 15 días a la alumna. Esta decisión es criticada por su madre.

Como se puede deducir es un cúmulo de conductas irregulares, todas ellas enfrentadas a la Ley cuando no inmersas totalmente dentro del Código Penal. Y todo esos sinsentidos se pueden resumir en cuatro palabras “Pérdida total de valores”.

Hace unos años a la gran mayoría de los jóvenes ni se les hubiera pasado por la cabeza incurrir en alguna de esas conductas. Hubieran recibido el castigo de la sociedad, teniendo que pagar por el delito o falta cometido, acarrear con la decisión disciplinaria del Instituto, que a buen seguro habría sido la expulsión definitiva, y por supuesto los padres no habrían criticado las decisiones tomadas, sino que más bien habrían adoptado otras complementarias en el ámbito familiar que tendrían como resultado que el joven o la joven “se acordaran”.

Pero hoy no es así. Los chavales de hoy en día pueden tener mucha cultura, pero tienen muy poca educación. Esa falta de educación se demuestra en una falta absoluta de respeto hacia sus semejantes, sean estos sus propios compañeros de clase, profesores, policías, personas mayores, etc., es decir la mayor parte de segmentos de población que antaño con su sola presencia infundían respeto.

Cierto es que en los colegios siempre ha existido el hoy conocido como “acoso” hacia los compañeros/as con una personalidad más débil. Eran el blanco preferido de las chanzas y burlas de los chulitos de la clase, pero ¡ay! de faltarle el respeto al profesor, de hablar en clase o de no atender. Aún recuerdo las filas de alborotadores, y alborotar era p.ej. tirar un papel al suelo o no saberse la lección, esperando llegar a la mesa del maestro, allí juntar las yemas de los dedos y recibir unos cuantos golpes con la regla, regla de madera por supuesto.

O algo más suave como podían ser los castigos de cara a la pared, que se acompañaban en ocasiones por hacerlos de rodillas y con los brazos en cruz, cargando en cada mano con el libro de texto más pesado que existiera.

Y ojito… que cuando llegábamos a casa y si se enteraban nuestros padres del castigo recibido aún nos esperaba otra ración de eso que se decía: si no quieres caldo ¡dos tazas!.

¿Y si nos encontrábamos a la Policía por la calle?. Era para echarse a temblar. Cuanto más lejos los tuviéramos mejor. No digo nada cuando éramos sorprendidos haciendo alguna “gamberrada” al estilo de la época, que ríete hoy de los peces de colores, y era la propia Policía la que nos llevaba a casa. El deshonor caía sobre la familia entera, con lo cual no era extraño que el cabeza de familia, frase muy al uso en aquellos años 60 comienzos de los 70, blandiera el cinturón, por aquel entonces llamado correa y nos hiciera correr como alma que lleva el diablo por toda la casa, para terminar con el trasero enrojecido y sin ganas de “repetir la hazaña”.

No digo yo que aquellos años tengan que volver. Ni mucho menos. Pero lo que si que tiene que volver es el establecimiento generalizado de unos valores que propicien una convivencia mejor, llevada adelante en democracia y con libertad. El respeto a las personas mayores, a los derechos de los demás, por supuesto el respeto, que no miedo, a la Policía, y tener en los profesores y profesoras un referente social, que no el tío/a que no hace “más que jodernos”.

Los chavales tienen que comprender que no todo son derechos, que tienen unas obligaciones y deberes que cumplir. Pero los primeros que tienen que entender esa situación son sus propios padres. Cuando salta a los medios de comunicación la noticia de una agresión cometida por un padre/madre a un profesor/a pienso ¿quién es más cafre? ¿los padres o los hijos?.

Si la educación de nuestros hijos todo se resume en un “si, hijo” estamos apañados. Esos niños se acostumbrarán a que nadie les diga que no. Ni sus padres, ni las personas de su entorno y mucho menos aquellos que sean ajenos a ese entorno, como pueden ser los docentes. Pero llegará un momento en sus vidas que alguien les dirá “NO”. Ese alguien será la Policía, y no porque los chavales vayan a tener problemas con la Justicia, no. Puede ser que cometan una simple infracción de tráfico y como estarán acostumbrados a que nadie les reproche su actitud, lo verán como lo más normal del mundo, pero ¡ay! puede que ese proceder infractor sea contemplado por un Agente de Policía que cumpliendo con su obligación les extienda la correspondiente denuncia, y el joven no entenderá esa circunstancia y a buen seguro que esa nimiedad desemboque en una situación más grave. El chaval habrá encontrado a alguien que le estará diciendo por primera vez en su vida ¡no!. El papel de los padres tiene que cambiar. No pueden ser el coleguita con el que pasarlo “da buten”. Los padres, además de ser amigos de nuestros hijos, tenemos que ejercer también de padres.

Precisamente no hace muchos días y con motivo de una intervención derivada de una infracción de tráfico, un crío de no más de 18 años me dijo “sois unos fachas de mierda”. Yo le pregunté si sabía quiénes eran o habían sido los fachas. No supo responder. Como tampoco supo responder gracias a quién disfrutaba de una sociedad democrática. O dónde estaba él en aquellos años en los que mucha gente luchaba para conseguir la actual libertad. Ese al que él llamaba facha de mierda era uno de los que en la segunda de la mitad de los 70, y siendo de su misma edad e incluso más joven, había corrido delante de los “grises”. Tampoco sabía quienes eran los grises.

Al día siguiente ese mismo “héroe y luchador por las libertades públicas” (las suyas) tuvo un nuevo encontronazo con otros compañeros. Seguía reclamando por sus derechos y libertades, su libertinaje lo definiría yo. Yo sé cual será el final de ese chaval. Más pronto o más tarde acabará detenido, y de no cambiar su actitud en no muchos años se convertirá en "carne de talego".

De todas formas gran parte de responsabilidad de esta situación la tiene el actual estilo de vida, donde se hace necesario que padre y madre trabajen para poder llegar a fin de mes y contar con todas esas cosas “necesarias” que se requieren en una familia: dos buenos coches, la moto del nene, la TV de plasma, un ordenador por cada habitación, primera residencia y donde hay primera no puede faltar segunda, ¡vamos! cosas necesarias para vivir. Y si el padre y la madre no pueden compaginar horarios, o no son capaces de sacrificarse para ello, es muy posible que el niño o la niña lo más humano que encuentren cuando lleguen a casa sea una televisión emitiendo culebrones o programas-basura.

Y así nos va. Cuando no haya solución igual nos entran las prisas por arreglarlo.

jueves, noviembre 09, 2006

El botellón

Por las noticias que vamos recibiendo a través de los medios parece que lo conocido como “botellón” sea un invento de nuestros días, cuando no es así. Casi se puede decir que el botellón lo inventaron los padres de los que hoy se reúnen para llevar a cabo esa práctica.

La forma de divertirse de los jóvenes ha ido cambiando con el paso de los años. Mis recuerdos llegan a comienzos de los años 70 cuando las pandillas de amigos se reunían en casa de alguno de sus componentes para merendar y marcarse algunos bailes. Aquello se conoció como los “guateques”. Esos guateques se trasladaron posteriormente a bajos o a pisos que se alquilaban entre varios amigos, con la intención de escapar de las miradas inquisidoras de los padres o la presencia siempre incómoda de hermanos y hermanas pequeños, sabiamente dirigidos por aquellos en función de “escopeta”. Otra opción, al menos en la ciudad de Valencia, fue desarrollar esos guateques en los casales falleros, llegando a encontrar un verdadero filón ciertas Comisiones ya que los convirtieron en auténticos bailes, donde para poder acceder al Casal había que abonar la correspondiente entrada.

Sobre 1974 comienzan a aparecer en España, importados de Inglaterra, unos locales a los que se acudía a charlar con los grupos de amigos mientras se tomaba una cerveza: los Pubs, que en nada se parecían a los de ahora. Eran lugares donde lo normal era permanecer sentado mientras por los altavoces sonaban músicas de allende los mares y siempre en un volumen que permitía sostener las conversaciones sin tener que alzar la voz. Algunos de estos pubs carecían, de forma intencionada, de una iluminación suficiente y la música tenía tonos mucho más sensuales. El Je t’aime moi non plus cantada por Jane Birkin estaba a la orden del día. Eran locales donde acudir con las primeras novias y pasar la tarde dándose arrumacos, frente a una cerveza o coca-cola que costaban por aquel entonces 25 ptas. El cuba-libre estaba en 50 ptas., y si era de whisky alcanzaba las 75 ptas. El Barrio del Carmen fue el primer lugar de Valencia donde se instalaron ese tipo de locales.

La gran mayoría de jóvenes en aquellos años ya estábamos trabajando a los 14 años. Las economías domésticas necesitaban de nuestro concurso. Muchos de esos jóvenes, además de trabajar, completaban sus estudios acudiendo a Institutos y Facultades una vez finalizada su jornada laboral. Pero ese trabajo nos permitía contar con un poco de dinero para pasar los fines de semana. Fines de semana que por otro lado comenzaban el sábado por la tarde, ya que lo normal es que oficinas, fábricas, talleres y demás componentes del mundo laboral “disfrutaran” de una semana de trabajo que iba desde el lunes hasta el sábado al mediodía.

Otros pocos jóvenes, normalmente de familias con recursos, podían permitirse el seguir estudiando sin tener que trabajar hasta que finalizaban sus carreras. Precisamente por esa disposición de recursos económicos podían disponer de dinero para poder salir con los amigos los fines de semana sin que ello afectara a las economías familiares.

Pero aún así en aquellos años se iba gestando eso del botellón. El término medio de dinero para pasar el fin de semana estaba entre las 100 y las 200 ptas. y con ello pocas consumiciones se podían realizar.

Por ello se aprovechaba el tiempo y el dinero y una de las visitas obligadas en las tardes de sábados y domingos, eso de salir por la noche aún no se llevaba hasta que no cumplías los 18-20 años, era acudir a bodegas donde merendar y tomarse unas cervezas. Así las bodegas Merito en la C/. Micer Mascó; El Pilar en la C/. Moro Zeit, Casa Santiago (aún me acuerdo de sus patatas bravas) junto al Teatro Princesa en la C/. Rey D. Jaime y otros locales similares en el barrio de Sant Bult, conocido como el barrio de las tascas, se llenaban de gente joven en aquellas tardes de los 70.

Comenzaban a aparecer las primeras discotecas siendo su fuerte los domingos por la tarde, si bien no era aconsejable el acudir a ellas ya que en muchas ocasiones se convertían en “teatro de operaciones” de las conocidas como “bandas” que no eran otra cosa que grupos de jóvenes de los diversos barrios de Valencia que “disfrutaban” de su ocio dándose palos entre ellos o al personal que se encontraba cerca. Así discotecas como “Contamos contigo”, en Quart de Poblet”, la Sala Charly en la C/. Pepita de Valencia y otras similares reunían a lo “más selecto de la sociedad valenciana”.

Por aquellos años se puso de moda también el que los colegios para conseguir fondos para sus viajes de fin de curso realizaran fiestas en diversas discotecas de la ciudad los viernes y sábados por la tarde. En estas fiestas se contaba con la seguridad de que no iban a acudir los tan temidos por aquel entonces “pandilleros”. Así discotecas como Caniche, en el Pº de la Alameda en lo que hoy es la discoteca Le Club, o Paradise ubicada en el Chalet de Ayora en el Jardín del mismo nombre, reunían a multitud de jóvenes, que antes de entrar en las mismas habían visitado las bodegas mencionadas anteriormente y que ya entraban en esos locales con cierto “puntito”.

Las tardes de los fines de semana, como he dicho anteriormente, también se pasaban en los pubs. Pero el dinero no daba para muchas cervezas o cuba-libres. Por eso y sobre todo en el barrio del Carmen se hizo famosa una lechería donde se acudía a consumir cervezas de litro, cuyos envases se debían de devolver ya que al ser retornables los cobraban. Con ello se hicieron famosas las “litronas”, auténtico embrión de lo que hoy conocemos como botellón.

En 1977 y a raíz del estreno de la película “Fiebre del sábado noche”, protagonizada por John Travolta es cuando comienzan a surgir discotecas por doquier. Recalco lo de “sábado noche”. Los viernes no se salía y mucho menos los jueves. Y como aquí nos movemos a base de películas no es hasta 1979 cuando se comienza a salir también los viernes, año en que se estrena la película “Por fin ya es viernes”, protagonizada por Donna Summer y ambientada igual que la primera en el mundo de las discotecas.

La entrada a las discotecas, situándonos a finales de los 70, estaba a 300 ptas. Por entonces y para pasar todo el fin de semana se disponía de 500 ptas., el mejor de los mortales podía llegar a las 1.000 ptas., y había que acudir a las “discos”. Las sesiones más fuertes eran los viernes y sábados por la noche y en los domingos por la tarde. Pocas virguerías se podían hacer y para alcanzar los famosos “puntitos” que te desinhibieran a la hora de echar tejos a las chatis había que recurrir a ciertos trucos. Trucos que pasaban por pedir una salida de la discoteca e irte al bar de al lado a tomarte unas cuantas cervezas. O bien adquirir entre varios amigos una botella de whisky, coca-cola, vasos y cubitos, meterlos en el maletero del coche y antes de entrar en la discoteca meterse unos cuantos “largos” entre pecho y espalda, o bien dirigir esas salidas de la disco hacia donde se encontraba estacionado el “buga”.

¿Y qué era eso sino lo conocido hoy día como botellón?

Pero la gran diferencia con lo que ocurría hace años y lo que ocurre en la actualidad era que entonces la mayoría de jóvenes, como dije, trabajaba y no dependía de papá y mamá para su paga semanal. Las copas en la relación de precio – dinero que se dispone eran igual de caras antes que ahora, pero el tiempo de ocio era significativamente menor, ya que no es hasta finales de los 70 primeros de los 80 cuando se generaliza la semana laboral de lunes a viernes, con lo cual las salidas se limitaban a los sábados tarde-noche y domingos por la tarde. Hoy todos sabemos que no ocurre lo mismo. La gran mayoría de jóvenes se dedica únicamente a estudiar y reclaman de sus padres el “impuesto revolucionario” todos los fines de semana, que comienzan los jueves por la noche cuando las zonas de ocio se llenan principalmente de estudiantes, dejando los viernes y sábados para el resto de población. Por el contrario los domingos por la tarde se ha dejado de salir, o la salida es mucho más tranquila (p.ej. cine).

Ese tren de “fiesta” es difícil de mantener con los 20-30 euros que puede recibir un joven de 18 años de sus padres cada fin de semana. El salir de “fiesta” puede que no se limite a una noche, sino que sean como poco dos noches repartiendo la marcha entre disco-pubs y discotecas. Disco-pubs que en nada se parecen a los de antaño ya que ahora su propio nombre indica lo que son: “Disco”, y así la música que emiten sus altavoces son los últimos éxitos del momento, desde OT hasta ritmos latinos, pasando por músicas atronadoras o “remembers” de éxitos musicales del pasado.

Estos locales no tienen público al que atender en horario vespertino, al igual que ocurre con las discotecas, limitando su horario de funcionamiento a las horas nocturnas, pero eso sí comenzando como poco a la hora de las brujas y nunca antes, y eso los Pubs, porque las discotecas hasta las tres y media o las cuatro apenas tienen clientes. Mucho ha llovido desde que en aquellos “despertares” de las discotecas sus sesiones nocturnas comenzaban a estar animadas desde las 11 de la noche y los locales cerraban sus puertas a las tres de la madrugada.

Pero volvamos al botellón porque los recuerdos me traicionan y me hacen retornar a años jóvenes que nunca volverán.

Como dije el botellón se inventó hace muchos años. Otras diferencias entre aquellos botellones y los de hoy en día tenían un denominador común: el respeto a los demás. Impensable era abrir el maletero del coche y poner en marcha el equipo de música del mismo a todo volumen, había que respetar el descanso de los vecinos. Igualmente impensable era dejar todo hecho unos zorros, con vasos, botellas y bolsas de plástico abandonados. Nuestra escala de valores hacia que, sin que nadie nos dijera nada, retornáramos todo a su aspecto original. Y si esos valores no se respetaban siempre había alguien que nos los recordaba y a ese alguien siempre se le debía un respeto, fuera una persona mayor fuera la propia Policía.

La situación se fue deteriorando con el paso de los años. Los vecinos, esos jóvenes de los 70 que habían hecho uso de su derecho al ocio con respeto a los demás, reclamaban en los 90 el disfrute del derecho al descanso en contraposición al ocio desmadrado que se estaba produciendo en la ciudad: Canovas, Juan Llorens, el Carmen –siempre presente-, Aragón y Xúquer. Sobre todo esta última propició una nueva Ordenanza Municipal sobre ruidos y vibraciones en la que se implantaban las Zonas Acústicamente Saturadas, teniendo el dudoso honor de ser la primera, y hasta ahora única, zona de ocio declarada de tal guisa. Además en 1997 se aprueba en la Comunidad Valenciana la primera Ley sobre drogodependencias y otros trastornos adictivos o ley anti-botellón que viene a sancionar conductas tales como el consumir bebidas alcohólicas en la vía pública.

Estamos en el 2006 y la situación del botellón en España se ha convertido en noticia en todos los medios de comunicación. Prensa, radio y televisión se hacen eco de las convocatorias de los jóvenes, utilizando para ello las últimas tecnologías –Internet y mensajes de teléfonos móviles- para realizar macro-botellones, compitiendo entre ciudades para ver quien junta a mayor número de borrachos. Vamos, como para inscribirse en el Libro Guiness.

Y cuando no se realizan esas convocatorias los jóvenes van apareciendo en las noches de los fines de semana como setas. Un grupo aquí, otro allá y otro más acullá. Algunos buscan la tranquilidad de zonas no habitadas pero otros se sitúan en plazas ajardinadas y zonas peatonales rodeados de edificios de viviendas y consiguiendo el general cabreo de los vecinos, ya que todos tienen en común que dejan el espacio que les rodea repleto de suciedad. En muchas ocasiones acompañan sus cogorzas con el consabido coche tuneado, con equipo de música de muchos decibelios y con el maletero abierto para que todo el vecindario disfrute de los últimos éxitos musicales de Radio Mákina.

La Policía Local hace lo que puede: requisa botellas y botellas de bebidas alcohólicas abandonadas por los botelloneros, toma muestras de las consumiciones para extender las correspondientes denuncias e intenta disuadir con su presencia la proliferación de esos grupos de “setas”. Es decir, cumple con su misión de hacer cumplir la Ley y de denunciar las infracciones que observa pero que al fin y al cabo no son más que paños calientes para solucionar un problema que requiere de otras medidas más imaginativas.

Tenemos una ciudad en la que por suerte gozamos de un clima envidiable que invita a permanecer en la calle charlando con los amigos. Estoy convencido que en ciudades de p.ej. el norte de España las noches de botellón son escasas debido al frío y a la lluvia. Además hay que añadir de que la cultura del ocio se asienta en dos pilares fundamentales: el buen “comercio” y el mejor “bebercio”.

No se entiende una reunión de amigos, sea de la edad que sean y se produzca donde se produzca, sin tener a mano algún tipo de bebida alcohólica: desde el carajillo o la copita hasta el whisky en vaso largo con hielo. Es una situación intrínseca a la condición humana, al menos en los países occidentales ya que en otros, por su religión, el consumo de alcohol está prohibido
Algunos Ayuntamientos permiten el consumo de bebidas en espacios debidamente habilitados para ello. Los “botellódromos”. ¿Es esta una actuación acertada?.

Pongámonos por un momento en el lugar de un padre que recibe la noticia que un hijo/a suyo se encuentra en coma etílico por la ingesta de bebidas en un lugar habilitado para ello, es decir, con la aprobación de la Administración ¿Cómo se sentiría ese padre?. Cierto es que alguien podrá decir que si ese hijo/a quiere beber no necesita para nada el acudir a ese espacio habilitado y por tanto puede agarrar la gran melopea en cualquier lugar. También es cierto que cuando se habilita un espacio no es que se pongan cuatro vallas y alguien diga “queda inaugurado este botellódromo”, sino que el lugar debe de contar con determinados servicios tales como sanitarios, de seguridad, higiénicos, etc. A la hora de beber en la calle siempre será mejor hacerlo en uno de esos sitios que no por libre en cualquier plaza o jardín.

Pero ahora mentamos a la bicha, o quién le pone el cascabel al gato. ¿Quién se atreve a llevar adelante una medida de esas?. Sea quien sea quien la lleve adelante y sea quien sea quien esté en la oposición, ésta siempre dirá que quien autorice un botellódromo estará fomentando el consumo de bebidas alcohólicas entre la juventud, por lo que volvemos donde estábamos. A los paños calientes.

Existen otras alternativas para disfrutar del ocio sin tener que recurrir al JB. En algunas ciudades los polideportivos abren en horas nocturnas y realizan actividades destinadas a los jóvenes pero… ¿tienen éxito?.

Nosotros como policías tenemos que cumplir con nuestro trabajo. Y nuestro trabajo por un lado es muy simple. Tal como dije tenemos que hacer cumplir la ley y denunciar las infracciones que se observen. Pero a la vez es muy complejo ya que de golpe y porrazo nos convertiremos en “enemigos” de esos jóvenes que se encuentran disfrutando de su ocio. La “pasma” habrá llegado para aguarles la fiesta. Tendremos que hacerles ver lo incorrecto de su actitud, de las molestias que ocasionan, de la suciedad que generan, pero aún así nos harán la pregunta ¿dónde vamos?.

Y lo único que podremos responder es a aquellos sitios donde no infrinjáis las normas y donde no causéis molestias a los vecinos.

Entre todos tendremos que buscar ese lugar y esas actividades ideales para los jóvenes, lo que se traduce que el problema del botellón sólo se paliará, que no solucionará, mediante la educación emanada desde la familia. Educación que haga ver a los jóvenes que el consumo de alcohol no les lleva a ningún lado, no les hace mas guay’s, y por el contrario les puede producir problemas de salud –no hablemos ya del riesgo en caso de que conduzcan-, así como que lo más seguro es que provoquen molestias a otros ciudadanos.

Y ya se sabe mi libertad acaba donde empieza la de los demás.

N. del A. Este artículo está referido a la ciudad de Valencia pero es perfectamente extrapolable a cualquier ciudad española, sobretodo si goza de un clima suave.

jueves, octubre 26, 2006

La resolución de problemas

Hace ya algunos años y mientras me encontraba haciendo un curso la mayor parte de los profesores derivaban sus enseñanzas hacia lo denominado como “la resolución de problemas”.

Esta teoría venía a decir que detectado un problema si no se resolvía como poco se enquistaba y hacia peligrar el funcionamiento del grupo o de la organización, siendo lo más común que el problema se agravase con las consecuencias que ello podía acarrear: mal funcionamiento, desmotivación, falta de confianza en responsables de organización, e incluso desviaciones de la lealtad hacia otros sectores o personas en los que los subordinados buscaban la resolución del problema.

Un problema cuanto más grave es más posibles soluciones puede presentar. Esas posibles soluciones es conveniente que se estudien en grupo planteándolas en público y mediante el consenso encontrar la más conveniente.

Por el contrario un problema simple no necesita del estudio y de la deliberación del grupo pero siempre es aconsejable contar con otras opiniones.

Igualmente se puede plantear un problema y a la vez la posible solución teniendo ambos, problema y solución, un denominador común: la suma sencillez.

Pero las soluciones a los problemas no pueden ni deben ser llevadas adelante por todos los componentes del grupo. Por supuesto, y sobre todo en el caso de problemas graves, todos esos componentes deberán colaborar en la resolución pero siguiendo las pautas marcadas por el responsable del grupo u organización. Y es ese responsable el que deberá adoptar la iniciativa en la resolución del problema, y más cuando nos encontramos en una organización jerarquizada como es la Policía.

De no adoptarse soluciones y como se ha plasmado, los problemas se enquistarán o se agravarán. Un problema no tiene como solución el tiempo (el problema es problema hasta que deja de serlo). De nada valdrán paños calientes, capotazos o derivar la responsabilidad en otros, y mucho menos cuando esos otros son subordinados. En estos casos el problema perdurará o rebrotará con más virulencia. Y no será extraño el ver como al problema “A” se le suma después el “B”, luego el “C” y así sucesivamente, convirtiéndose el funcionamiento de la organización en un auténtico caos donde cada uno mirará por sus propios intereses sin importarle lo más mínimo la/s persona/s que tenga al lado o los fines que persigue la organización. El egoísmo y el egocentrismo darán al traste con todos los proyectos. Lo único importante es el “YO” y siempre “YO”. Pero hasta los personajes más importantes y representativos de los mencionados defectos, como pudieron ser los emperadores romanos, cayeron víctimas de sus condiciones personales.

El mando no debe sólo serlo sino ejercerlo, pero no con autoritarismo, tampoco con paternalismo, sino como responsable del grupo. Al ascender en los puestos de mando de la organización se adquiere una mayor responsabilidad, entendiendo como tal el trabajo de representar a un grupo de personas que trabajan en un mismo sentido, en nuestro caso en el mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y con ello en hacer una ciudad más habitable. La solución para ello, que no es otra cosa que un problema, es un trabajo bien hecho, cada uno en la esfera de sus competencias y afrontar los problemas tal como van surgiendo adoptando las soluciones más convenientes en cada momento.

Podremos equivocarnos al intentar solucionar un problema, pero ello entra dentro de la condición humana, al igual que el rectificar. Si alguien ve defectos en esto, el errar y el rectificar, es que es muy corto de miras, es la típica persona que cuando señalas la Luna mira a la punta del dedo.

Desde que pertenezco a la Policía he conocido a muchos mandos. Unos eran auténticos torpes, con ninguna o escasa preparación, pero con una gran virtud: solucionaban problemas. Otros en cambio tenían carreras universitarias, pero eran incapaces de solucionar los problemas que se iban presentando. Quizás si que utilizaban su cerebro para dar salida a “grandes y elocuentes” problemas, pero cuando un subordinado acudía a ellos con “su” problema, aunque le escuchaban, enseguida lo tiraban al “cajón del olvido” y el problema persistía, al menos para ese compañero de escalafón inferior que lo había presentado y que, al menos para él, dicho problema tenía importancia.

Está claro que los “grandes jefes indios” no están para solucionar los problemas “domésticos” del último piel roja de la tribu, pero sí que tienen que escuchar al hechicero de la misma y entre unos y otros dar con la solución y con la satisfacción de ese guerrero que después tendrá que partirse la cara con las tropas del General Custer, porque de no hacerlo muy posiblemente que el piel roja diga… que disparen las flechas el Gran Jefe, el hechicero, Manitú y su pm, porque lo que es yo….

Más de lo mismo

Cada vez que leo noticias como la que viene a continuación, publicada en el ABC de Sevilla el 25/10/06, me da que pensar...

Hace unos días un compañero me decía... "el éxito de unos es el fracaso de otros" y creo que el Grupo Giralda de la PL Sevilla debe de estar obteniendo sonoros éxitos dejando con el culito al aire a ciertos personajillos primos hermanos. Sí, esos que son como el perro del hortelano que ni comía ni dejaba comer. Y a la vista está todo lo relacionado en Valencia con documentoscopia y con el top manta.

Pero aún pienso más... ¿qué ocurriría si en un momento dado todas las PL's de España se unieran y dijeran hasta aquí hemos llegado?. Que vayan a detener Paco y sus hombres (o ya puestos jueces y fiscales). ¿Os imagináis que cada vez que se produjera un detenido llamáramos a una dotación del CNP o de la GC?. La verdad es que el cuerpo (mi cuerpo serrano, no el otro) me pide guerra.

Por cierto... alguien prometió hace dos años y medio, mes arriba mes abajo, una reforma de la LOFCS, Ley Orgánica que lleva 20 años sin reformarse (debe de ser la decana de las leyes), y a ese alguien apenas le queda un año y medio para cumplir su promesa. Así que, y nunca mejor dicho, Zapatero a tus zapatos. O se arreglan los zapatos o las Policías Locales ante los desprecios que reciben de sus primos hermanos llegará un día que dirán que paren el tren que nos bajamos.




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Las funciones de cada cuerpo enfrenta a la Policía Local con la Nacional
JOSÉ L. GARCÍA / A. E.Y. SEVILLA

El Grupo Giralda de la Policía Local y los cometidos que le son propios -o impropios, según la fuente que se utilice- ha destapado una vez más la caja de los truenos en lo que concierne a las competencias reales de este cuerpo municipal y las que, efectivamente, viene realizando, que se situarían «al margen de lo que le marca la Ley de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado», según se apostilla desde el Cuerpo Nacional de Policía, cuyos portavoces, ya sean oficiales o sindicales, han reclamado en los últimos meses una reordenación clara de los cometidos de la Policía Local, «de manera de dejen las investigaciones para quienes efectivamente están determinados para ello, que son los miembros del Cuerpo Nacional de Policía».
La polémica no es nueva y de hecho se recrudece con cierta periodicidad, «que casualmente coincide con el momento en que la Policía Local tiene que renovar los permisos para que alrededor de ciento sesenta de ellos vistan de paisano», señala una fuente del Cuerpo Nacional de Policía.

Vuelta a sus orígenes

Parte de esos policías locales de paisano son, precisamente, los que integran el Grupo Giralda, desde el que se asegura que dejará de patrullar el barrio de Santa Cruz para dedicarse a la venta ambulante, «algo que ya se les ha dicho, aunque no hay papeles», afirma Manuel Bustelo, representante del Sindicato de la Policía Local.
Planteada la premisa, la polémica está servida. De hecho, lo que se ha comunicado a los mandos de la Policía Local es que los integrantes del Grupo Giralda deben limitarse a la función para la que fue creada esta unidad en tiempos de Soledad Becerril como alcaldesa, cometidos que no son otros que vigilar la venta ambulante en la zona turística de Sevilla y evitar el acoso a los turistas por parte de vendedoras de flores y echadoras de buena ventura, por ejemplo. «Distinto es que intervengan cuando presencien un delito flagrante. Ahí sí tienen que actuar porque es su obligación, como lo sería de cualquier ciudadano», apunta un portavoz policial.
No es la primera vez que, apelando a estos cometidos primitivos, desde el Cuerpo Nacional de Policía se recrimina a la Policía Local haber sobrepasado los límites establecidos e incluso haber echado abajo investigaciones importantes. Es más, incluso se recuerda cómo, por ejemplo, una de las intervenciones de la Policía Local sobre una presunta organización de trucaje de cuentakilómetros de coches -presentada a bombo y platillo por el delegado de Gobernación, Francisco Fernández- acabó en manos de la Guardia Civil por orden judicial «porque no había por donde coger aquella investigación, que aún colea y puede dar más de un dolor de cabeza», o cómo el último herido del Grupo Giralda lo fue en las Tres Mil Viviendas, «una zona muy alejada del centro histórico», apunta una fuente policial, que critica, por contra, situaciones como la que se está dando actualmente en Los Remedios, donde hay levantado un asentamiento de rumanos que al estar legalmente en España son competencia de la Policía Local «lo mismo que lo es la quema de contenedores o papeleras, porque eso es mobiliario urbano».

Quejas desde Santa Cruz

Mientras la polémica arrecia, los vecinos del Barrio de Santa Cruz expresaron ayer su preocupación y temor ante el supuesto cambio de cometido del Grupo Giralda de la Policía Local. La portavoz de esta asociación vecinal, Cecilia Lora, dijo a este respecto que este grupo ha hecho un buen papel en el barrio, aquejado de continuos episodios de pequeños robos, principalmente por el método del tirón, de los que suelen ser víctimas los turistas que visitan la zona. «A los vecinos -agregó- nos horroriza la idea de que nos quiten al Grupo Giralda, especialmente después de que ya nos han quitado del barrio la comisaría del Patio de Banderas».
Cecilia Lora ha recibido también las quejas de los hosteleros del Barrio de Santa Cruz, que están dispuestos a sumarse a los vecinos si es necesario realizar movilizaciones en defensa de la actuación del Grupo Giralda.

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miércoles, febrero 15, 2006

Presunción de inocencia

En los últimos tiempos hemos vividos situaciones en las que se han visto involucrados miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y que han dado como resultado la muerte de las personas con las que se intervenía.

Casos como los de Roquetas de Mar (Almería), donde una persona acude a la Casa Cuartel de la Guardia Civil a pedir ayuda por un problema de tráfico con unas personas de etnia gitana, y sale de dichas dependencias con los pies por delante. O bien el caso más reciente de un ciudadano belga residente en Marbella (Málaga) que después de crear un problema en la vía pública y como consecuencia de la detención practicada por policías locales fallece.

En ambos casos la opinión pública, sabiamente dirigida por los medios de comunicación, ha juzgado y sentenciado a los funcionarios policiales que intervinieron en ambos casos. El veredicto es sólo uno: CULPABLES.

En el primero de los casos (Roquetas) nos encontramos ante un agricultor, extremo este repetido hasta la saciedad por los medios de comunicación, que acude a la Guardia Civil dado que momentos antes ha tenido un incidente de tráfico con unas personas de etnia gitana y parece que éstos quieren ajustar cuentas. Una vez en el Cuartel por lo visto se lía la de Dios y el agricultor tiene que ser reducido y detenido, y como consecuencia de ello fallece. En el hecho se ven implicados, si no recuerdo mal, 9 gc's. Parece que utilizaron con el agricultor bastante fuerza e incluso usaron porras eléctricas. Ahora habría que preguntarse ¿fue necesaria la utilización de esa fuerza?.

En el caso de Marbella son cuatro los pl's que intervienen en la detención del ciudadano belga, ayudados por dos ciudadanos de a pie. En esa detención y para inmovilizar a dicho individuo se le pone la rodilla encima de la nuca, y ese parece ser el motivo del paro cardíaco que le produce la muerte. Aquí lo mismo... ¿era necesario inmovilizarlo poniéndole la rodilla en la nuca?.

La muerte del agricultor, según reveló la autopsia, se debió al consumo de cocaina. De la muerte del ciudadano belga aún no se conocen datos concluyentes, ya que las lesiones que presentaba el cuerpo no eran las causantes del fallecimiento. Estoy casi seguro que las pruebas toxicológicas que se están realizando revelarán en este último caso un resultado muy similar al de Roquetas.

Así nos encontraremos ante dos individuos que fallecen "a manos policiales" y que tienen como denominador común su corpulencia, una actitud exaltada y el consumo de drogas, concretamente cocaína.

Me gustaría saber lo que harían esos medios y/o personas que tanto han criticado las actuaciones policiales en el caso de encontrarse ante individuos tan corpulentos y como se dice "hasta el culo de coca". Quien no haya vivido una de esas experiencias en primera persona y se atreve a criticar a otros no sabe de lo que está hablando.

Pero al final resplandecerá la verdad y se hará justicia. Pero donde se tiene que hacer, que no es en otro sitio que en los juzgados. Ya veremos si ante el resultado los medios de comunicación emiten una sola nota de disculpa. Estoy convencido de que no lo harán.

jueves, enero 19, 2006

CARTA A MIGUEL ANGEL

En primer lugar habrá que decir quién es Miguel Ángel. Pues bien, este señor es un Oficial del Cuerpo Nacional de Policía, destinado en Valencia y que durante un tiempo prestó servicio como Policía de Proximidad en la zona de la C/. D. Juan de Austria de esta Ciudad. Este funcionario policial tiene entre sus aficiones el cine, pero desde la faceta de la dirección. De hecho en el año 2005 dirigió un corto de tipo documental titulado Con su permiso y en el cual personas inmigrantes daban su punto de vista sobre las dificultades que encontraban para subsistir en España y en concreto denunciaban abusos por parte de la Policía Local de Valencia, ya que las mismas se dedicaban a la venta ambulante precisamente en la zona de patrullaje de Miguel Angel. Este policía (nacional) les dio la oportunidad de hacer oír su voz y relatar los abusos a los que eran sometidos. Lástima que en ese documental no fueran oídos los otros sectores implicados.

La calle D. Juan de Austria está situada en pleno centro y es una calle comercial por excelencia. En ella se sitúan innumerables comercios y el grande de los grandes. Es transitada a diario por miles de ciudadanos y por ello mismo hay personas, en su mayoría venidas de otros países, que aprovechan esta circunstancia para establecer sus puestos de venta ambulante, eso sí, sin contar con la perceptiva autorización, ya que este tipo de venta está prohibida por las Ordenanzas Municipales, las cuales establecen que “La venta ambulante solo podrá ser ejercida por persona física autorizada para ello, mayor de edad con plena capacidad jurídica y de obrar, en los lugares, en los emplazamientos, en las fechas y por el tiempo que se indique en la autorización”. Es decir, que fuera de los mercadillos y en los días que estos se celebran, no se puede ejercer la venta ambulante.

Por ello, la Policía Local de Valencia, en cumplimiento del la normativa vigente (Ley Orgánica de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, y otras) interviene cuando detecta que se está ejerciendo venta ambulante ilegal. Y como he dicho en la C/. Don Juan de Austria se ejerce.
La Ordenanza de Vía Pública, que es la norma que regula la venta ambulante, establece en su art. 103 lo siguiente: “En el supuesto de que la infracción lo fuera por venta ambulante, la Policía Local procederá al decomiso de la mercancía y traslado de la misma, así como de las instalaciones, a los almacenes municipales; siendo por cuenta del infractor los gastos ocasionados, cuya cuantía mínima se cifra en 25.000 ptas”

¿Cuál es entonces el abuso que han realizado los agentes de la Policía Local? Muy sencillo, incautar los productos que los señores y señoras que aparecían en el documental vendían. ¿Y por qué lo han hecho?. Preguntar esto es una perogrullada, pero parece ser que Miguel Ángel no se entera. Porque así lo establecen las normas Miguel Angel. Es algo tan sencillo como eso de la M con la O: MO; la T con la O: TO. Ahora todo junto Miguel Ángel… AMOTO. No Miguel Ángel, no. No es así, anda prueba otra vez.

Pero como he dicho el policía nacional Miguel Ángel, director de cine en sus horas libres, no dio voz a los agentes locales, tampoco se la dio a los comerciantes legalmente establecidos en la calle Don Juan de Austria y adyacentes, los cuales tienen sus correspondientes licencias y pagan sus impuestos. Se la dio solamente a unas personas que incumplen la ley. Una ley que el mismo debe de defender.
En el libro de visitas de su documental (http://www.sinpermiso.org) podemos leer que Miguel Ángel dice… “La venta ambulante no está tipificada como delito (NO ES UN DELITO), ni siquiera como falta, es simplemente una infracción administrativa cuya competencia pertenece al Ayuntamiento (Policía Local) algo así como saltarse un semáforo. La Policía Nacional, no tiene competencia en materia de ordenanzas municipales, con lo cual, al igual que no ponemos multas de tráfico no sancionamos la venta ambulante”

Como podemos ver Miguel Ángel no desconoce la legislación. Según dice a través de su documental propone otra forma de tratar la venta ambulante en la zona, ya que opina que ahora lo único que se hace es poner multas tremendas y a los vendedores no se les trata como a seres humanos.

Pues yo en el documental no he visto esa alternativa. De hecho sólo veo críticas a la Policía Local. Si, ya sé que eso no me debe de enfadar. De hecho se interpuso una denuncia desde la Policía Local de Valencia contra Miguel Ángel y la misma ha sido archivada, basando el juez el auto de sobreseimiento “en la protección del derecho fundamental a la información, mas cuanto «se trata de la emisión a la sociedad de asuntos de interés público y que atañen a personas con relevancia pública, por la función que desempeñan, lo que excluye la afectación de la intimidad de la misma, y de otra amplía los límites de la crítica permisible en atención precisamente a ese interés público que representan»”.

Curiosamente el Sr. Juez lo es del Juzgado de Instrucción nº 19 de Valencia, un juzgado que no se caracteriza precisamente por sus simpatías hacia la Policía Local, pero bueno, esto será tema de otra reflexión.

A lo que íbamos. Como he dicho Miguel Ángel, desde mi punto de vista no propone alternativas, solamente critica a la Policía Local, de hecho hace suyas las palabras del Juez. En un blog (http://www.blogs.telecinco.es/abordaje/post/2006/01/18/un-policia-denuncia-abuso-policial) podemos ver un apartado dedicado a esta cuestión, donde Miguel Ángel, policía nacional para más señas dice… “Me comentaban un montón de irregularidades por parte de la Policía Local pero ninguno se animaba a presentar una denuncia”, recuerda el policía. “Muchos están sin papeles y tienen miedo. Además, su palabra no vale frente a la del policía si no hay más testigos”. Entonces ¿cuál es el fin del documental ¿la alternativa a la venta ambulante o la crítica al “Cuerpo hermano”?

Antes decía que Miguel Ángel debe de defender y hacer cumplir la Ley. Por supuesto que las Ordenanzas Municipales se escapan a su ámbito de actuación, tal como ocurre con el tráfico y así el mismo lo reconoce. Pero lo que no se debe de escapar, más aún entra de lleno en sus funciones, es evitar que se cometan delitos y si se cometen debe de actuar. Y esto me parece que no lo hacia Miguel Ángel. Entre los artículos que se vendían o se venden en la calle D. Juan de Austria no era difícil encontrar los propios del “top manta”: cd’s de música pirateados o bien ropa o complementos de moda de diversas marcas, por supuesto falsificados. En el primer caso nos encontraríamos ante un delito contra la propiedad intelectual mientras que en el segundo estaríamos frente a un delito contra la propiedad industrial. Y ¿qué hacía nuestro intrépido policía nacional Miguel Ángel en estos casos?. Pues parece ser que nada. Aunque bien pudiera ser que no viera nada. Se dice MOTO Miguel Ángel, M O T O.

A pesar de todo lo dicho yo quiero seguir animando a Miguel Ángel en su hobby, sigue así Miguel Ángel. Sigue denunciando a través de tus documentales los abusos policiales. Te voy a dar algunas ideas.

Por ejemplo podrías denunciar las agresión policial cometida por un energúmeno con traje de policía (como verás no digo siquiera policía nacional, ya que creo que no representa a un colectivo) con motivo de las manifestaciones celebradas en Madrid con ocasión de la guerra de Irak. Si se te ha olvidado la cuestión puedes descargarte el vídeo desde:

http://www.badongo.com/vid.php?file=Agresión+policial__2006-01-19_agresionpolicial.wmv&d=1

También puedes leer el editorial que se le dedicó a este tema desde una revista del sector (del sector de la Policía Local me refiero) y titulada “Carta abierta a un policía antidisturbios”:

http://www.policiamunicipal-rtl.com/n540/default.htm

O bien si lo prefieres puedes dar tu punto de vista de cuando los policías nacionales recibís y cumplís órdenes manifiestamente ilegales, como pueden ser el infiltrarse en una manifestación y reventar la misma provocando incidentes. De esto puedes ver también un pequeño vídeo en:

http://www.badongo.com/vid.php?file=Policias+infiltrados+en+manifestacion__2006-01-19_infiltrados.avi&d=1

También podrías tratar el consumo de drogas por parte de los funcionarios policiales. El enlace para que te descargues el vídeo está en el eMule mediante el siguiente enlace

ed2k://filepolicia%20nacional%20haciendose%20un%20porro.avi288880641ABF4D957D23172231689B7EBE88AC33h=P3RLTYBPRYUGKQ4ZOWWDAX6AYEGBHWUH/

No obstante te digo que en este último caso dudo mucho que el individuo que aparece en las imágenes sea policía, ya que se necesita estar soberanamente tonto para grabar esos. Creo que lo único que tiene de policía es la camisa.

Y aquí termino por hoy. Quedo a tu disposición, estimado “compañero” Miguel Ángel, pero sólo por aquí, para aclararte lo que no entiendas (espero que lo de la M O T O lo hayas entendido). Si me necesitas en la calle por favor pasa de mi. O mejor dicho, no pases, te trataré como a cualquier otro ciudadano, por supuesto con cortesía y educación.

lunes, enero 09, 2006

GITANOS

Hoy día 8 de enero ha traído una triste noticia a una familia en Sevilla. Un señor de 64 años ha fallecido a consecuencia de los disparos (9) efectuados por un GITANO.

¿Qué crimen había cometido ese señor?. Lamentablemente había atropellado a una niña gitana causándole, según las informaciones, heridas de carácter leve. Y por lo visto el padre o familiares de la niña TOMANDOSE LA JUSTICIA POR SU MANO ajusticiaron a dicho señor. ¿Qué les explicamos ahora a los familiares del muerto?

Hace unos años en la ciudad de Valencia un camionero causó la muerte por atropello de un niño de raza gitana y de muy corta edad que deambulaba suelto por la calle. A los pocos momentos los familiares del niño, tomándose también la justicia por su mano ASESINARON al camionero. Este caso además ha traído la comisión de nuevos delitos por los padres del niño, con el fin de no satisfacer la indemnización en concepto de responsabilidad civil subsidiaria a la que fueron condenados.

Me viene a la mente el atropello mortal que causó el bailaor Farruquito, dándose a la fuga e intentando cargar el mochuelo a otro (su hermano pequeño) que no habría incurrido en responsabilidad penal por ser menor. ¿Qué habría ocurrido si un payo le hubiera dado una ración de plomo al tal Farruquito?. Una cosa es segura: los medios lo habrían acribillado, como poco le habrían acusado de racista.

Pero los GITANOS.... ¡ay los GITANOS! (escribo esa palabra en mayúsculas porque estoy harto de etnias minoritarias y demás zarandajas), los GITANOS hacen lo que les sale del forro, para ellos no hay ley excepto la suya. Después hablamos de integración y ellos dicen que los despreciamos. Si es que están por educar, con esos comportamientos están más cerca de los animales que de los seres humanos. Y después querrán derechos... si, derechos si; obligaciones ni una.

Lo que está ocurriendo en España o mucho me equivoco o va a llevar en unos pocos años a un aumento de la xenofobía y del racismo. Aquí la gente honrada y trabajadora tiene que acarrear con las obligaciones, mientras que los derechos y las libertades son, precisamente, para quienes no respetan los derechos y libertades de los demás, es decir, un fiel exponente de la LEY DEL EMBUDO.

O el Gobierno y las instituciones ponen a cada uno en su sitio o después se tendrán que lamentar. Con medias tintas (o con ninguna tinta) lo único que se consigue es lo expuesto, el aumento del racismo y la xenofobía, y con ello la posibilidad de que lleguen al poder partidos políticos que además no respetan los valores democráticos.

Y no quiero que se me vean tintes racistas o xenófobos, yo estoy en el lado de la gente honrada, me da lo mismo que sean payos que gitanos, inmigrantes que del terreno, pero que respeten todos ellos las leyes.

Soy un firme defensor de las ideas democráticas, pero de una democracia de verdad y no de una democracia de cafetería. Me dolería cantidad que por esa falta de visión del legislador y de la Justicia lleguen al poder grupos que no respetan el juego democrático, que se fuera al carajo todo aquello por lo que hemos luchado durante bastantes años.

martes, enero 03, 2006

Accidentes

Ayer se dieron los resultados de víctimas mortales ocurridas durante el año 2005 como consecuencia de accidentes de tráfico: 3.329 personas ya no están entre nosotros. Pero son muchos más, ya que si no me equivoco la DGT sólo cuenta como víctimas mortales aquellas que fallecen en el acto o dentro de las 24 hrs. siguientes al accidente. ¿Cuántas personas fallecen pasados unos días y como consecuencia de las lesiones sufridas en el accidente?
Las muertes ocurridas con motivos de accidentes de tráfico suponen la primera causa de muerte violenta en España y curiosamente son las que menos castigadas están penalmente, ya que se califican como homicidio involuntario por imprudencia, con lo cual los causantes de los accidentes en raras ocasiones pisan la cárcel.
En Europa llamó la atención hace un par de años el descenso radical de accidentes ocurrido en Francia, siendo uno de los motivos el endurecimiento de las sanciones. Se habla que en dicho país entró en vigor el carné por puntos, lo que supone que después de cometidas varias infracciones el infractor recalcitrante vea retirado su carné de forma temporal o definitivamente. Está medida va a ser puesta en marcha en este año 2006 en España, pero no así la otra medida con la que se castiga a los que incumplen la legislación vial en el país vecino: la cárcel.
La comisión de infracciones graves que supongan un desprecio a la vida de los demás lleva aparejadas penas de cárcel en el país galo. Alcoholemias, grandes excesos de velocidad, conducciones temerarias... los que realizan tales conductas pasan una temporadita a la sombra. Esta es la única medida hoy por hoy para reducir drásticamente los accidentes.
Pueden parecer excesivas esas penas para conductas relacionadas con el tráfico pero no es así. Que se lo pregunten a familiares de las víctimas de accidentes mortales cuando esas víctimas las han producido individuos que se han salido de rositas, que no han sufrido siquiera un arañazo y por contra han ocasionado muertos. Y además no hay nada más fácil de evitar que una infracción de tráfico. Con sólo respetar la legislación establecida es suficiente.
Relacionado con esto quiero añadir una cosa que me ha llamado la atención. Ayer día 2 de enero las cadenas de TV dieron la noticia de que un ciclista había muerto atropellado por un guardia civil de 26 años que conducía ebrio y cuando este regresaba de una fiesta de nochevieja.
Leida la noticia parece que el guardia se encontraba de servicio y de tal guisa había acudido a la fiesta, se había emborrachado y posteriormente atropellado al ciclista. Pero no es así. Simplemente se trataba de un joven de 26 años que había acudido a una fiesta de fin de año y que había bebido más de la cuenta. Como tantos otros en toda la geografía española. Lo malo es que este joven había causado un accidente y provocado un muerto.
Cuando se produce un hecho de este tipo y el causante pertenece a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad no es extraño que salga a la palestra su profesión. ¿Por qué no se hace lo mismo cuando los causantes son médicos, abogados, jueces, fiscales o políticos, si estas profesiones también pueden estar relacionadas con el tráfico?. O bien cuando son de oficios que nada tienen que ver con la seguridad vial: albañiles, carniceros, contables, etc... Pero no, sólo sale cuando el implicado es policía o guardia civil. Y por supuesto que en nosotros esas conductas son totalmente rechazables, aunque no estemos de servicio, pero son tan rechazables como cuando las cometen los expuestos anteriormente en primer lugar.
Comienzo hoy mi blog y primero que nada tendré que presentarme. Mi nombre es Pepe y ejerzo de Policía Local desde hace 20 años en la ciudad que me vio nacer que no es otra que Valencia (España).

Habría que preguntarse en primer lugar qué es lo que me ha movido a crear este apartado. Hace tiempo que llevo viendo esto de los blogs. Para mi son como una especie de diario donde la gente va expresando sus ideas y otros dan sus opiniones sobre lo expresado.

Mi trabajo es una ocupación de la que todos dicen saber pero que muy pocos entienden, por lo que a la hora de crear este blog, y aunque en ciertos momentos pueda exponer vivencias personales, estará dedicado a mi profesión y lo vivido en ella.

Y una de esas cuestiones es lo que me ha decidido a comenzar hoy con esto. Un periodista llamado Gaspar Sabater y que publica sus artículos de opinión en la edición para Baleares del diario El Mundo, titula uno de sus escritos como "Policía Loca(l)".
De su lectura se desprende que no debe conocer muy bien el trabajo que realiza tal Cuerpo, ya que lo limita a la imposición de denuncias por cuestiones de tráfico. Más aún, le atribuye la denuncia por infracciones a la ORA, y que yo sepa esas denuncias no suelen ser impuestas por los agentes de la Policía Local, sino por trabajadores de la empresa que gestiona las zonas ORA.
Hasta tal punto llega el desconocimiento del trabajo de los policías locales que en cierto apartado de su artículo dice... "En la práctica, sin embargo, mas allá de vigilar el tráfico y sus consecuencias no se sabe lo que hacen los guardias porque excepto verlos multando vehículos no se observa mayor actividad". Sr. Sabater los policías no multan sino que denuncian. La imposición de la sanción (multa) corresponde a otra instancia del Ayuntamiento, normalmente su Alcalde. Parece mentira que siendo Ud. como fue cronista municipal, según dice en su artículo, desconozca este matiz.
Pero también desconoce otros matices... Dice Ud. que la labor de los policías locales se limita a poner denuncias de tráfico. ¿Conoce Ud. bien ese trabajo?. Es que me parece que Ud. se ha quedado en la década de los 70 cuando lo que Ud. dice pudiera que fuese cierto. Actualmente las Policías Locales desarrollan muchos otros cometidos y no sólo los relacionados con el tráfico, a saber
  • Seguridad ciudadana: No es extraño ver a la Policía Local intervenir en casos de delitos menores, o no tan menores. Cada vez son más los detenidos que llegan a los juzgados y en cuyo arresto han participado los agentes locales, que no municipales ya que tal denominación desapareció en 1986 y no hace dos días como a Ud. le parece. En este apartado podríamos incluir los casos de violencia doméstica y de género. Sabido es que la Policía Local dada su mayor proximidad al ciudadano desarrolla una estupenda labor en este sentido, habiendo sido reconocida por muchos Juzgados, si bien ese buen hacer ha causado las envidias y recelos de algunos miembros de los Cuerpos de Seguridad estatales, que han intentado limitar la participación de la Policía Local en esta materia.
  • Servicios humanitarios: Uno de los cometidos principales de las Policías Locales es auxiliar a aquellas personas que lo necesitan. Desgraciadamente los Servicios Sociales no están de guardia las 24 horas y es precisamente a la Policía Local donde se acude cuando alguien observa que una persona necesita ayuda. Indigentes, menores, enfermos, etc., hay muchas veces que necesitan de la intervención de la PL.
  • Policía Administrativa: Aunque Ud. lo niegue la PL si que interviene en el cumplimiento de las otras OO.MM., así como en otras materias que sin ser municipales si que requieren de la intervención de la Policía Local... ¿quién si no vigila el cumplimiento de las normas en materia de establecimientos públicos en su Comunidad Autónoma (y en la mía)?. Y seguro que aún hay más: infracciones en materia de medio ambiente, limpieza urbana, animales, ruido, actividades, venta ambulante, etc.
  • Y aún hay más cosas en las que se interviene, vigilancia de edificios municipales, protección de autoridades, intervención en actos multitudinarios, festivos, culturales, religiosos, etc.
  • Y por supuesto el tráfico, pero no sólo multando como dice Ud. ¿De quién es la competencia de intervención en los accidentes que ocurren en casco urbano? ¿quién realiza los controles de alcoholemia en las calles de nuestras ciudades?.

Espero que otro Gaspar le traiga al señor Sabater el próximo día 6 más conocimiento sobre las funciones que realiza la Policía Local.